LAS CALLES DE OSCAR SULLON

Publicado en el Semanario el Buho Edición Nº 265 , 27 febrero al 5 marzo 2007. Titulo Original del artículo: “De música callejera”. Oscar Sullón Lalupu, Artista Plátisco, es miembro de la Asociación CBF.

Ver la calle. Ese acto rutinario puede encender la chispa de una nueva mirada que le encuentre el detalle escondido a la acera, al chatarrero y a la media luz. Oscar Sullón (Catacaos, Piura- 1977) muestra en su obra esos detalles descarriados de una ciudad que lo esperan a uno a la vuelta de todas las esquinas.

Sus cuadros son sensibilidad, inocencia, espera. Tal vez una mirada precoz que todo lo ve y todo lo sabe. Un caleidoscopio de fusiones, etnias, colores, intemporalidad descrita en líneas simples y colores de fiesta que probablemente son el reflejo de la infancia reciente, viva, nunca muerta.
Camina paralelamente en un mundo propio, lleno de crítica social: a la injusticia, al hambre, al hombre común sin razón, pero al mismo tiempo refleja paz.

Su arte, seducido por la ciudad poética, urbana y caótica, apela a los elementos más comunes y cotidianos, vistos desde su ojo travieso y sensitivo. Nos deja ver con nostalgia aquellos símbolos convertidos en juego: postes que crecen en baldes o grifos de agua simultáneos y dinámicos.

No es un discurso, es una evidencia de pasión estruendosa de colores de fuego que contagian y llenan el ambiente de alegría y espíritu virtuoso. Es una representación actual y auténtica del arte de nuestros días con líneas como de caricatura que juegan a ser figuras en la calle. Refleja a una sociedad desordenada pero de manera honesta y sencilla, con formas expresivas que lo hacen atractivo y lúdico, con colores encendidos en un ambiente en penumbra.

Aporta una sensibilidad social sobrecogedora que nos conmueve pero que no nos entristece, por el contrario su arte tiende a llenarnos de emoción. Su temática cotidiana y actual no genera problemas de interpretación, por el contrario plantea un camino armónico de contrastes suaves y formas divertidas mediante una composición natural y espontánea que ayuda al lector de la obra y facilita su comprensión, le permite auto indagarse en su interioridad, bordear el territorio de la emoción como voluntad expresiva y esencial plasmada a través de la imagen poética de la realidad alterada, transformada y modificada.

Encuentra el equilibrio en la repetición y el mensaje marcando un ritmo constante y a veces creciente dado con el color (tres amigos solitarios en una banca por la noche, sillas musicales, grifos de agua en serie de colores y diseños, balcones, casas, latas de leche, ángeles o demonios).

Musicalidad, identidad, un código sencillo de entender, lleno de ilusión. El reflejo de un niño de gran corazón o un hombre con alma de niño. (Gabriella Delgado).

Ángeles en bicicleta.

 

Chatarrero.

Hay esperanza.

Ángeles de Guerra.

 

Indiferencia.

Inodoro.

Calle.

S.T.

Pasaje.

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Marzo 4, 2007 por jorgepaco4 Comentarios »